La Guía de Boulder Chile, en su segunda edición, reúne información de ocho zonas de escalada en bloque distribuidas por el país y dedica una sección especialmente extensa al Cajón del Maipo. El documento, elaborado por Gianmarco Vega y Gonzalo Riobó, permite reconocer bloques, ubicar problemas y consultar sus grados mediante mapas, fotografías y líneas trazadas sobre la roca.
Guía de Boulder Chile: una segunda edición ampliada
Esta publicación nació como una actualización de la primera guía, editada ocho años antes. Según explican sus autores, durante ese periodo aparecieron nuevos problemas y zonas de boulder que ya no estaban representados en el documento original. La segunda edición amplió el registro e incorporó antecedentes sobre el entorno natural de cada lugar.
Sus 184 páginas recorren Zoológico de Piedra, Coquimbo, Los Cobertizos, San Felipe, Quilpué, Jurassic Park, Cajón del Maipo y Valdivia. Cada zona incluye una introducción, indicaciones de acceso, un mapa general y topos fotográficos. Las líneas aparecen marcadas en rojo y las dificultades se expresan con la graduación estadounidense V-Grade.
La guía reserva 55 páginas a tres zonas del Cajón del Maipo: Las Melosas, La Silla del Diablo y Choriboulder.
Tres zonas de boulder del Cajón del Maipo
La sección local comienza con Las Melosas, donde la guía presenta problemas desde V0 hasta V10. Además de una descripción general del sector, contiene un mapa de ubicación y una secuencia de fotografías que identifica los bloques y sus líneas. El documento también destaca el bosque esclerófilo que rodea las rocas y menciona especies características de flora y fauna.
La Silla del Diablo ocupa el segundo apartado. Sus páginas registran problemas de distintas dificultades, proyectos todavía sin grado y líneas como Inferno, cuyo inicio sentado aparece consignado como V14 en esta edición. El mapa general y los topos permiten entender la distribución que tenía el sector al momento de elaborarse la publicación.
El tercer registro corresponde a Choriboulder, presentado como una de las zonas más conocidas y extensas del país. La guía lo divide en Choriboulder Bajo y Choriboulder Alto, con mapas separados y numerosos bloques fotografiados. La variedad consignada incluye problemas iniciales, líneas de alta dificultad y proyectos que todavía estaban pendientes.
Mapas, fotografías y grados de los problemas
El principal valor práctico del documento está en la combinación de cartografía y fotografía. Los mapas muestran la posición relativa de los bloques, mientras que cada topo dibuja sobre la imagen el recorrido aproximado de uno o más problemas. Junto a las líneas aparecen su nombre, cuando está disponible, y el grado propuesto por quienes colaboraron en el levantamiento.
Los autores advierten que la dificultad puede generar diferencias de opinión. También solicitan aportes de la comunidad para corregir grados, incorporar nuevas aperturas y mejorar futuras versiones. Por eso, la guía debe entenderse como un registro colectivo de un momento determinado y no como un catastro definitivo.
Una guía que también observa el entorno
A diferencia de un topo limitado a rutas y grados, esta edición incorpora fichas de flora y fauna, temporadas recomendadas y sugerencias de conducta. El texto pide retirar los residuos, evitar el fuego, respetar los senderos y no intervenir rocas con vegetación. Esta mirada resulta especialmente relevante en zonas cordilleranas que también constituyen hábitats naturales.
La publicación reconoce la colaboración de numerosos escaladores que aportaron información, participaron en visitas a terreno o ayudaron a identificar problemas. Gianmarco Vega y Gonzalo Riobó figuran como autores y responsables de las fotografías de los topos, mientras que el diseño corresponde a Aldo Bagioli.
Descargar la Guía de Boulder Chile
Puedes descargar aquí la Guía de Boulder Chile, segunda edición y consultar sus mapas y topos. Para descubrir otras publicaciones disponibles, revisa Guías de escalada en el Cajón del Maipo: topos para descargar.
Como el archivo fue generado en 2019, los accesos, condiciones del camino, restricciones y estado de los sectores pueden haber cambiado. Antes de visitar una zona es indispensable buscar información reciente y considerar que un topo no reemplaza la formación, el criterio técnico ni la evaluación actual del terreno.